Tipos de mordidas: conoce tu mordida

   

¿Qué tipo de mordida tengo?


Hoy en día, los pacientes que acuden a un centro dental solicitando un tratamiento de ortodoncia para alinear los dientes lo hacen por una cuestión meramente estética. La mayoría de las personas no son conscientes de ello, pero la posición en la que los dientes se encuentran influye muchísimo (o puede deberse por) en el tipo de mordida que tenemos o que desarrollaremos con el tiempo y eso a su vez es lo que más afecta a cualquier desalineación que presenten.

Las consecuencias de un mal tipo de mordida

Una mala mordida puede ocasionar que se acumulen muchos restos de comida entre los dientes, debido a la mala morfología bucal y la mayor dificultad de acceder a los espacios interdentales. Es posible que se sufran, a causa de esta situación, mayores problemas con las encías, como periodontitis, o que el esmalte se dañe por el roce de los dientes.
Una maloclusión puede derivar en un sin fin de consecuencias negativas para el paciente en función del nivel de gravedad. Ya sean dolores en la ATM (Articulación Temporo Mandibular), dolores de cabeza, de oído, de cuello, de espalda… En ocasiones ocurre que no somos conscientes de que muchos malestares que notamos en la cabeza y en la parte superior del torso pueden venir provocados por una mala mordida que se ha venido produciendo durante años.
Esto ocurre porque se genera un contacto que no responde a la forma en la que deberían cerrar los dientes, provocando además un desgaste innecesario que puede llevar a la rotura de las piezas dentales.
Según el tipo de mordida que tengamos, podemos saber con antelación nuestras necesidades de cara a posibles tratamientos o problemas dentales que podríamos sufrir. Para ello, recomendamos acudir a un odontólogo que nos aconseje el mejor tratamiento para impedir que la colocación de los dientes nos lleve a molestias o problemas innecesarios.

Clases I, II, III


Antes de comenzar cualquier tipo de tratamiento de ortodoncia, el odontólogo establece qué tipo de mordida tiene el paciente. El objetivo del tratamiento, además de corregir la posición de los dientes y alinearlos, será conseguir una estabilidad oclusal, que viene a ser la mordida perfecta.

En el campo dental, existen lo que se conocen como mordidas de tres clases: Clase I, Clase II y Clase III.




El tipo de mordida perfecta


La mordida a la que se aspira llegar siempre con los tratamientos es a una de Clase I, cuando la morfología de los dientes y las encías hace que las arcadas encajen perfectamente. Esta mordida se rige por la forma en la que el primer molar y el canino se encuentran con las piezas de la arcada opuesta.
Tipo de Mordida Clase I



Lo contrario a la mordida perfecta es lo que se conocería como maloclusión o mala mordida, que se corresponde con los otros dos tipos de mordida. Suelen deberse a problemas esqueléticos o hábitos durante el desarrollo mandibular que desembocan con el tiempo en deficiencias en el crecimiento en maxilar o mandíbula.
En el caso de la Clase II, el maxilar se encuentra más avanzado respecto a la mandíbula, mientras que con la Clase III ocurre lo contrario, que la mandíbula es la que sobresale sobre el maxilar superior.
Dentro de cada tipo de mordida nos encontramos, según el nivel de apiñamiento de los dientes, con subdivisiones. En un caso extremo, se pueden dar ambas maloclusiones hasta un punto grave en el que la solución sea la cirugía. Es por ello que el problema de las maloclusiones debe ser detectado y tratado con la mayor antelación posible.

El arreglo según el tipo de mordida

Si se detecta que puede ocurrir un problema en la mandíbula con tiempo suficiente, se puede prescribir en los niños aparatos funcionales que relajen la musculatura y activen el crecimiento para desarrollar un tipo de mordida de Clase I.
Algunos aparatos activadores son el Bionator o el activador de Klammt, en el caso de detectarse una maloclusión de Clase II. Cuando se está en edad de desarrollo con una dentición mixta, los activadores avanzan la mandíbula para que los huesos y la dentadura crezcan en la posición que el aparato dicta.
Para una Clase III, existen otros aparatos como el Fraenkel, que actúan retrocediendo la mandíbula a la vez que crean un espacio en la cara interna de las mejillas.
Para resolver una maloclusión en la edad adulta, el proceso es más complejo, puesto que el crecimiento ya ha finalizado. Suele ser necesario el uso de tracción con elásticos, ya sea con alineadores invisibles o con los brackets. El objetivo es alinear la arcada hasta llegar la posición en la que la mordida será de Clase I.
En ortodoncia, el principal cometido es siempre resolver, a la vez que el apiñamiento, la clase de maloclusión que pueda tener la persona. Esto evitará que en un futuro el arreglo realizado no provoque una recidiva.
Por otro lado, para resolver las diferentes mordidas, se suele requerir la extracción siempre de las muelas del juicio, de forma que se pueda trabajar sobre una dentadura definitiva

Los diferentes tipos de mordida

Sobremordida

Esta maloclusión de Clase II ocurre cuando los incisivos superiores solapan mucho los inferiores. En función del margen de exposición de los incisivos superiores, o lo que se conoce como la cantidad de sonrisa que tenga el paciente, se pude arreglar la sobremordida de dos formas; o intruyendo los incisivos, es decir, subiéndolos, o extruyendo los molares de forma que al cerrar la mandíbula, se levante la mordida.
No es una maloclusión que suponga mucho cambio a nivel estético, pero puede causar otros problemas.

    Tipo de Mordida Clase II



Submordida
Es una maloclusión de Clase III menos frecuente que la sobremordida en la que ocurre lo opuesto, que los dientes inferiores sobresalen sobre los superiores, quedando la barbilla sobresaliendo de forma prominente.
                                                                       Tipo de Mordida Clase III


Mordida abierta

Ocurre que hay una separación excesiva entre las piezas superiores e inferiores. Puede producirse en la parte anterior o posterior según si son los incisivos o los molares los que no llegan a unirse.
Para solucionar este tipo de mordida se puede recurrir a bajar los incisivos de ambas arcadas o las piezas de la parte posterior de las mismas para que se produzca un “efecto bisagra”.

 Mordida cruzada

La mordida cruzada se da cuando la mandíbula muerde por fuera del maxilar superior. Este tipo de mordida se resuelve en casi todos los casos con aparatología, sin necesidad de terapia correctiva o cirugía.
Arreglar este tipo de mordida se puede llevar a cabo con tracción con brackets, o con el uso de expansores, un tipo de  aparatología fija al paladar para ejercer una presión constante y controlada contra el hueso y resolver problemas de apiñamiento y espacio en el maxilar.
Otro tipo de mordida cruzada es la que se conoce como mordida en tijera, y también es posible encontrar mordidas que sean bilaterales o que sólo se dé maloclusión en un cuadrante.

Desviación de línea media

Suele estar provocada por una mordida de Clase II o Clase III, debido a la pérdida de alguna pieza en edad de crecimiento, normalmente y se da cuando la línea entre los incisivos superiores e inferiores no coincide.

                                             
                                                                    Tipo de Mordida Clase II Desviación




Tradicionalmente, esta maloclusión se ha resuelto con la extracción de algún molar opuesto para permitir que los dientes tengan un espacio por el que moverse hasta su alineación, sin embargo, hoy día las técnicas han evolucionado y también es posible corregir esta mordida  únicamente con la ortodoncia.
Apiñamiento
El apiñamiento es el problema que primero se quiere resolver debido al factor estético. Supone una descolocación severa de los dientes, habitualmente los de la arcada inferior. Este problema es el que se plantea como principio de cualquier tratamiento, ya que arreglar una mordida requiere que se monte el aparato para alinear y resolver el apiñamiento y finalmente se trabaja en la mordida.
Mordida Protrusiva o Protrusión Dental
Se debe a una maloclusión de Clase II. Es la mordida en la que los dientes de alguna o ambas arcadas, normalmente los incisivos, se encuentran ligeramente echados hacia adelante. Suele estar causada por algún hábito relacionado con la infancia como la succión del chupete o del dedo, o por el efecto de la lengua contra los dientes.
La protrusión dental es además un recurso empleado en los tratamientos de ortodoncia en los que se requiere un extra de espacio para el movimiento de los dientes y se consigue con una aparatología específica.
En casos extremos, una protrusión puede derivar en algún tipo de malformación que impida cerrar los labios.
Mordida Retrusiva o Retrusión Dental
Es lo opuesto a la protrusión dental, que ocurre cuando los dientes se encuentran inclinados hacia el interior de la cavidad bucal. No es para nada un tipo de mordida habitual, y suele deberse a algún tipo de traumatismo.

En definitiva, son muchos los tipos de mordida y las causas de las mismas. Cada caso personal es único y la combinación de tratamientos y aparatos que haya que emplear para solucionar una mordida varía, por lo que debe ser un odontólogo el que realice un estudio profundo de la situación bucal del paciente para determinar los pasos a seguir, desde resolver un apiñamiento hasta conseguir una mordida de Clase I y poner los medios para que no ocurra un retroceso.









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